Leer es saber Ver (II parte)

"Este tema de la lectura merece honda reflexión, a la que deben verse convocados no solamente los maestros sino los padres de familia. No se trata de exaltar lo que cada uno debe esperar de la lectura, sino de tener en cuenta lo que la lectura espera de nosotros. Si no nos acercamos a ella con ánimo de comprender, no cabe esperar que la lectura ofrezca beneficio alguno. Si no descubro un lazo que me vincule con el texto, no puedo afirmar que hubo lectura. Si no comprendo, no aprovecho lo leído.
Leer supone recoger la esencia de lo que está ahí escrito. No tiene nada que ver con la grafía, sino con el espíritu que animaba al que escribió lo que estamos leyendo. Para alcanzar esta ventaja hay que habituarse a la lectura silenciosa. No es nada fácil. Porque para lograrlo hay que haber aprendido a leer en alta voz, ejercicio indispensable para asegurar la comprensión.

Debemos tener en cuenta esta afirmación: no hay que ‘enseñar’ a leer. No lo conseguiríamos nunca. Hay que aprender a invitar a leer. A leer se aprende leyendo: leyendo con entusiasmo, leyendo con interés, leyendo con pasión, ingredientes todos ellos del provecho. La lectura bien aprovechada influye en el aprendizaje y se convierte en un indispensable instrumento pedagógico. Cuanto más se ha progresado en conocer el funcionamiento cognitivo, se ha hecho más clara la responsabilidad de la lectura.

Lograr que el alumno comprenda es una urgente y
difícil tarea del profesor, que debe estar bien entrenado en el oficio. No se trata de que el alumno tenga buena vista y mejores anteojos. Se trata de entrenar el cerebro en la interpretación de los textos para asegurar la comprensión de cuanto va leyendo. Leer es saber ver. Para lograrlo hay que aprender a observar bien el continente y profundizar mentalmente para descifrar el contenido. No leemos letras sino grandes unidades semánticas. Desciframos lo que significan las palabras y lo que significan las relaciones gramaticales creadas por ellas. Si acertamos, hemos comprendido el texto.

Y una última advertencia. Leer no solamente es comprender. Es también juzgar. Y algo más: no hay lectura completa si no hemos aprendido a apreciar el campo estético. Nada de eso se aprende en la escuela. Lo enseñan las lecturas, gracias a este ejercicio constante de comprender y juzgar."

Luis Jaime Cisneros - Abril 2009