Ojalá existieran maestrías en la educación, que buscaran solucionar problemas como estos:
VIOLENCIA EN LOS COLEGIOS INFLUYE EN EL CONSUMO DE DROGAS EN ALUMNOS.
Más de 680 mil escolares han sido víctimas de algún tipo de agresión. Especialista dice que se necesitan psicólogos y tutores en las escuelas.
Más de 680 mil escolares han sido víctimas de algún tipo de agresión. Especialista dice que se necesitan psicólogos y tutores en las escuelas.
Leer esta noticia en el diario El Comercio, ha sido muy decepcionante, sobre todo por el ideal que una quiere plasmar con la educación. Esta problemática no es nueva, sin embargo se aludían a factores sociales como el terrorismo, el mal pago de los docentes o la pobreza para justificar (de forma errada) el actuar de maestros y alumnos. ¿Cuál es la excusa ahora?
Algunas conclusiones del artículo periodístico:
"Según un estudio elaborado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), 4 de cada 10 estudiantes —es decir, 680.340 escolares— han sido
víctimas recurrentes de alguna forma de violencia en sus colegios.
Sin embargo, lo más grave es que esa victimización es un factor que influye en el índice de consumo de drogas de la población escolar, debido a que muchos de los que son agredidos se refugian en estas como respuesta a su debilidad e impotencia.
“Los alumnos que han sufrido algún tipo de violencia consumen 36% más alcohol y tabaco, 4 veces más drogas ilegales y 2,2 veces más estimulantes y tranquilizantes que los colegiales que no han sido victimados”, informó el presidente de Devida, Rómulo Pizarro.".
"Según un estudio elaborado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), 4 de cada 10 estudiantes —es decir, 680.340 escolares— han sido
víctimas recurrentes de alguna forma de violencia en sus colegios.Sin embargo, lo más grave es que esa victimización es un factor que influye en el índice de consumo de drogas de la población escolar, debido a que muchos de los que son agredidos se refugian en estas como respuesta a su debilidad e impotencia.
“Los alumnos que han sufrido algún tipo de violencia consumen 36% más alcohol y tabaco, 4 veces más drogas ilegales y 2,2 veces más estimulantes y tranquilizantes que los colegiales que no han sido victimados”, informó el presidente de Devida, Rómulo Pizarro.".
¿Qué tipos de violencia atacan a nuestros estudiantes?, ¿La solución será buscar culpables? La sociedad, los medios de comunicación, la familia, los maestros... TODOS, de alguna forma somos responsables, pero no sólo del problema, sino de reconocer que estamos cayendo en un círculo vicioso, donde nos sentimos agredidos entre colegas, entre estudiantes, entre padres y colegio, entre la sociedad y lo que se quiere inculcar...
El Perú no es una isla, y latinoamérica ha detectado como están creciendo los grados de violencia. Les comparto parte de un informe sobre esta situación:
¿Violencia escolar o sociedades violentas?
Por http://www.forociudadano.cl/
La violencia está presente en toda la sociedad y las escuelas no se escapan a eso, por lo tanto, los adultos, que tienen mayor responsabilidad en un establecimiento, tampoco son ajenos.
Vivimos en una sociedad violenta y al interior de los establecimientos educacionales se reproduce esta forma de convivencia, pero también el sistema escolar y sus características contribuyen a magnificar estas situaciones. Los colegios se convierten en un microclima donde se hacen mayores y más visibles los conflictos.
Lucía Venegas es profesora y directora de la Corporación Ancora, una ONG que, en conjunto con la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, desarrolla un proyecto de prevención de violencia escolar. La pedagoga cuenta que en el diagnóstico que realizaron a las comunidades escolares, concluyeron que existen muchos tipos de violencia que se dan en todos los niveles. “No es sólo la violencia entre alumnos, que es lo que generalmente aparece en los medios de comunicación. Nos encontramos con violencia entre pares, mucha violencia escolar, maltrato, discriminación, poca tolerancia, impulsividad, mucha agresividad. Pero también con violencia de docentes hacia alumnos, que se manifiesta sobre todo en el menosprecio, en la poca valoración, en la estigmatización de alumnos por su condición académica, física o por su estrato económico”, explica la investigadora.
Asimismo, hay violencia y mala convivencia entre docentes y con los directivos. “Esta pasa por una no valoración de ellos como pares, falta de trabajo en equipo, autoritarismo en la toma de decisiones. También vemos profesores que se sientan pasados a llevar por las más altas autoridades de educación”, señala la directora de Ancora.
Nadie se escapa. El diagnóstico arrojó que también entre los padres y madres y los docentes o autoridades escolares se generan situaciones violentas. Las y los apoderados sienten que los profesores no los valoran y sólo se dirigen a ellos para retarlos, mientras que los docentes afirman que los padres se sienten con el poder de exigir y van a los colegios sólo a reclamar.
La violencia está presente en toda la sociedad y las escuelas no se escapan a eso, por lo tanto, los adultos, que tienen mayor responsabilidad en un establecimiento, tampoco son ajenos.
Vivimos en una sociedad violenta y al interior de los establecimientos educacionales se reproduce esta forma de convivencia, pero también el sistema escolar y sus características contribuyen a magnificar estas situaciones. Los colegios se convierten en un microclima donde se hacen mayores y más visibles los conflictos.
Asimismo, hay violencia y mala convivencia entre docentes y con los directivos. “Esta pasa por una no valoración de ellos como pares, falta de trabajo en equipo, autoritarismo en la toma de decisiones. También vemos profesores que se sientan pasados a llevar por las más altas autoridades de educación”, señala la directora de Ancora.
Nadie se escapa. El diagnóstico arrojó que también entre los padres y madres y los docentes o autoridades escolares se generan situaciones violentas. Las y los apoderados sienten que los profesores no los valoran y sólo se dirigen a ellos para retarlos, mientras que los docentes afirman que los padres se sienten con el poder de exigir y van a los colegios sólo a reclamar.
Pero además de los malos tratos, la discriminación, el menosprecio y toda la gama de situaciones violentas que se pueden identificar al interior de las escuelas y liceos, las tecnologías de la comunicación y la información otorgan a las y los jóvenes nuevas herramientas para estos fines.
Al parecer, tenemos un gran camino que podar, limpiar y aceptar que, cómo maestros, no somos infalibles.Aún tenemos mucho por hacer.






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