“Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros”. San Agustín.
Tiene 84 años. Cuando asistes al homenaje de un escritor de tal edad, una puede esperar que los invitados describan su vida, sus obras y su legado mientras al lado, el escritor homenajeado asiente con paciencia. Sin embargo y para mi feliz sorpresa, Rubem Fonseca (Minas Gerais 1925), escritor brasileño, representante del género policial y la novela negra, no bien fue invitado a dar "algunas palabras", se puso de pie, se quitó el saco, alabó la presencia femenina del auditorio y después de agradecer las presentaciones de Alonso Cueto y Enrique Planas dijo: "¡Estoy aquí, pregunten lo que quieran!!"
En un correcto "portuñol" no sólo contestó las interrogantes de los muchos invitados,también tuvo la fuerza de declararle su amor a todas las mujeres del mundo y su pasión por la literatura, aquella que conociera después de su trabajo como vendedor, abogado, administrador y comisario de policía, publicando sus cuentos por primera vez a los 38 años.
Aquí algunos de sus comentarios:
"Para ser un buen escritor tiene que gustarte leer. Porque cuando uno lee, reescribe nuevamente ese libro. Nadie lee de la misma forma y un mismo libro puede decirme algo a mí y a ti no, ahí radica la belleza de los libros...puedes hacerlos tuyos en cualquier momento".
"La literatura exige: ¡coraje y valentía! Tú no puedes escribir lo que los otros quieren leer...uno debe escribir lo que necesita decir, lo que quiere que el mundo sepa... no importa si es incómodo. Por eso para ser escritor se necesita valor"
Incluyo un artículo del año 2004, en donde se reafirma su lucidez y maestría , así como su sencillez para compartir su expericia.
Suplemento Semanal del Diario La Prensa - Enero 2004Cómo escribir un cuento
Con su estilo humano y cargado de sencillez, Fonseca pidió a los jóvenes ser transgresores y no conformarse con las reglas de la realidad que les toca vivir.
Explicó que la literatura es un arte excelso gracias a su carácter polisémico, con una interpretación diferente para cada lectura de una misma obra, lo que a su juicio la convierte en una manifestación superior al resto de las artes.Rubem Fonseca considera que “no se precisa ser inteligente para ser escritor”, que es más necesario saber leer, que les guste leer y poder ver la realidad y entender sus significados.
También cree que en el mundo de las letras “no basta hacer las cosas con sentimiento. Hace falta también lucidez, una noción del sentimiento de aquel que está leyendo”.
Otro requisito que demanda a quienes quieran escribir bien es tratar de estar motivados, si bien cada escritor encuentra su propia fuente de motivación.
Pidió a los jóvenes aspirantes a escritores que le escuchaban “tener paciencia, porque escribir es una cosa muy aburrida”, y puso como ejemplo los cinco años que tardó Gustave Flaubert en finalizar “Madame Bovary” o la década que tardó Juan Rulfo en completar “Pedro Páramo”.
El cuarto y último requisito que citó el escritor fue el de estimular la imaginación: “todos tenemos una prodigiosa, hay que saber usarla”, insistió.
Para Fonseca, una de las cosas que el escritor nunca debe hacer es limitarse a describir la realidad, como hacen el periodista o el ensayista, sino más bien trabajar como si fuera “un carpintero o un arquitecto”, sin hacer de la literatura “una cosa sacrosanta”.
Una joven le preguntó qué ingredientes debería tener un cuento para ser bueno. Fonseca se quedó callado, miró al cielo, se tocó la cara y contestó: “lee a Rubem Fonseca”. EFE
“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”. André Maurois.






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