En la tranquila noche del 15 de agosto de 2007, se sacudió la tierra peruana, para iniciar una tragedia que hasta el momento cuestiona, fastidia, duele. Lamentablemente no se sacudieron todas las conciencias y no todas las manos se extendieron. Sin embargo, es increíble cómo el ímpetu de chicos y jóvenes, fue capaz de borrar el escepticismo que a veces, como adultos adoptamos.Ganas de ir a ayudar a personajes anónimos, pero que los sentíamos familia por compartir su dolor.Pero...pasó un año y las cosas no han cambiado para el Sur, pero los jóvenes siguen venciendo obstáculos, siguen rezando por ellos.
¿Cómo enseñarles a no dejar de luchar por un ideal? ¿Cómo invitarlos a trabajar por los demás? Cómo evitar que su sensibilidad se haya acostumbrado a las series basura o los juegos de computadora que llenan de violencia 3d sus mentes...
La Literatura, cual plegaria, puede recoger los sentimientos y traspasar épocas.Tenemos una larga tarea, si queremos que desde nuestra labor de maestros, se eviten las tragedias...no las geográficas, sino las de la INDIFERENCIA SOCIAL.
Se bebe el desayuno... Húmeda tierra
de cementerio huele a sangre amada.
Ciudad de invierno... La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada!
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quién, perdón,
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...!
"El Pan Nuestro"
Césae Vallejo






0 palabras del mudo:
Publicar un comentario en la entrada