Sangre de Maestra...

Mañana 6 de Julio,celebramos en el Perú, el día del Maestro. En mi caso, la fiesta es familiar: hija de maestros y hermana de maestros; no puedo dejar de agradecerles a ellos y a todos los que me han dado las armas suficientes para renovarme.
Me sentiría insegura si no recordara el consejo de mis maestras de la universidad o a las colegas que nunca olvido. No podría dar afecto si no recordara la bondad de las religiosas franciscanas que me educaron, no tendría el atrevimiento de buscar enseñar mejor sin mis profesores-amigos con quienes comparto en la actualidad.
Pero, no podría despertar a diario, con el entusiasmo de continuar la aventura de compartir conocimiento... sin mis alumnos. A ellos, siempre gracias!!Porque verlos con ganas de leer, actuar y crear literatura me dan esperanzas ante un mundo que se resiste a ser humano.Porque ya profesionales los veo maduros y listos para los retos, señal que lo poco o mucho que pude dar, pronto verá un destino. Si pudiera tenerlos a todos alguna vez, no los dejaría ir para seguir creando, aprendiendo, soñando y creciendo.
SEÑOR:
Tú pones en mis manos
los corazones que creaste.
Hazte presente en mi trabajo;
hazte presente en mi presencia silenciosa,
hazte presente en mi sonrisa y
que sea ella transmisora de tu bondad
Da a mis alumnos un espíritu sincero
para conocer la verdad
y aceptarla sin rodeos.
Un espíritu de apertura
a las experiencias de cada día.
Que de ellos aprendamos
la alegría, el amor a la vida,
la ilusión de la existencia.
Que mis enseñanzas
sean capaz de renovar la Tierra,
y crear en ellos perseverancia,
valor y libertad.
Amén
Oración adaptada de www.iedlapaz.edu.co

2 palabras del mudo:

Nelly dijo...

Feliz Dia Miss Tania!! Gracias x el post (debo confesar q casi me pongo a llorar...pero de felicidad!!) y x la clases de literatura.

Besos.

markin dijo...

Intensidad de palabra e idea. Ojala cada docente se mostrase de ese modo.

Por sus escritos precedentes se nota el entusiasmo que hay en usted por enseñar.

Indudable que hay un goce enorme en ver las semillas brotar. En sentir a los alumnos crecidos, y saberlo en bien.

Adiós.