Falta casi una semana para la Feria Internacional y los pronunciamientos, discusiones y responsables, no encuentran solución. Es una lástima que se olvide el objetivo principal de promover la lectura nacional e internacional, el encuentro de voces actuales y la presencia de la literatura en niños y adultos. Hay intereses creados en esta polémica... una situación que se repite, una conciliación que no llega para defender lo único que debe importar: nuestra cultura.La posición de Alpe
Conversamos con Pierre-Emile Vandoorme, vicepresidente de Alpe y representante de la editorial Matalamanga, quien negó la figura del subarriendo. “En mayo de este año –señala Vandoorme–, la Alianza Peruana de Editores participó en la Feria del Parque Universitario, organizada por el Fondo Editorial de San Marcos. Lo que hicimos allí, por una cuestión práctica y concisa, fue no manejarnos como 25 editoriales sino, justamente, entregar a un representante comercial durante el tiempo de la feria, en este caso Peisa, que administró el stand, exhibió, comercializó y facturó. Es decir, hizo todo lo que hace un distribuidor, un representante comercial. Esa fue nuestra primera experiencia exhibiendo los libros colectivamente. Entonces quisimos repetir esa experiencia en la Feria Internacional del Libro. Peisa alquiló cuatro stands que iban a figurar con el rótulo de Alianza Peruana de Editores”. Por otro lado, señaló que se han estado organizando “para ver cuánto nos va a costar la instalación, el alquiler de muebles, el transporte, para vender nuestros propios libros. Eso no tiene por qué asumirlo Peisa. Peisa tiene que comercializar y distribuir nuestros libros en la Feria. Nosotros corremos con los gastos de publicidad, instalación, etc.”.






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